Bienvenidos a nuestra lista anual de las tecnologías más problemáticas y absurdas del año.
Este año la política estuvo presente en casi todas las polémicas. Donald Trump volvió a la presidencia y, mediante su poder ejecutivo, alteró el rumbo de sectores tan diversos como las energías renovables y las criptomonedas. Incluso antes de asumir el cargo, el presidente electo promocionó su propio memecoin $TRUMP, un evidente ejercicio de marketing que, sin duda, merece un lugar entre las peores tecnologías.
Cada fracaso tecnológico deja una lección; sin embargo, cuando la tecnología se convierte en herramienta del poder, la conclusión suele ser más sencilla: lo mejor hubiera sido permanecer al margen.
Esa conclusión alcanzó Elon Musk después de su incursión en DOGE, una iniciativa que provocó recortes masivos en agencias federales. El público protestó; se incendiaron varios Teslas y los conductores de los tan publicitados Cybertruck recibieron, en lugar de elogios, el “dedo corazón”. Musk admitió que no volvería a repetir la experiencia: “En lugar de lanzar DOGE, habría trabajado en mis propias empresas y no habría quemado los coches”, declaró en una entrevista.
2025 trajo varios arrepentimientos notables, entre los que destacan los siguientes casos.
**NEO, el robot doméstico**
Imagina un mayordomo metálico capaz de llenar el lavavajillas y abrir la puerta del frigorífico. Esa era la promesa de NEO, un robot humanoide de 30 kg que su fabricante asegura realizará cualquier tarea doméstica de forma fiable a partir del próximo año. Sin embargo, un reportaje del *Wall Street Journal* reveló que NEO tardó dos minutos en doblar un jersey, no pudo romper una nuez y estuvo teleoperado en todo momento mediante un visor de realidad virtual. El dispositivo está disponible en preventa por 20 000 USD (aprox. 18 300 €) a través de la startup 1X.

**IA aduladora**
San Francisco se ha convertido en un entorno donde rara vez se cuestionan las ideas. En esa atmósfera, ChatGPT de OpenAI lanzó una actualización que calificaba de “brillantemente incisivas” las consultas más cotidianas de los usuarios. Esta estrategia de halago, aunque atractiva, resulta engañosa y peligrosa, pues los chatbots pueden alimentar delirios y, en casos extremos, incitar conductas autodestructivas. En abril, OpenAI reconoció que la versión ultra‑complaciente podía “validar dudas, alimentar la ira y reforzar emociones negativas”. El problema persiste: al presentar una idea absurda, el modelo respondió: “Me encanta este concepto”.
**Colossal Biosciences y los “lobos feroces”**
La empresa biotecnológica texana Colossal Biosciences presentó tres animales con pelaje completamente blanco, alegando que eran lobos terribles extintos hace más de 10 000 años. En realidad, se trataba de lobos grises modificados genéticamente, con una mutación que produjo el pelaje blanco y fragmentos de ADN extraídos de huesos antiguos. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) señaló que no son lobos feroces y advirtió que la campaña podría desviar la atención de la conservación de especies realmente amenazadas. Colossal, sin embargo, afirmó que el 98 % del sentimiento en redes sociales respalda su afirmación.

**Purgas políticas contra el ARNm**
Durante la pandemia, EE. UU. apostó fuertemente por las vacunas de ARNm, cuya eficacia quedó demostrada en tiempo récord. Hoy, bajo la dirección de Robert F. Kennedy Jr., antivirológicamente inclinado, el ARNm se ha politizado. En agosto, Kennedy canceló cientos de millones de dólares en contratos para vacunas de nueva generación, y Moderna ha visto caer su cotización en más de un 90 % desde su pico pandémico. Esta “purga” contra una molécula esencial para la vida no solo es extraña, sino que también podría retrasar terapias basadas en ARNm, como tratamientos contra el cáncer y edición genética de enfermedades raras. Un grupo de presión denunció la medida como “cortarse la nariz para fastidiar la cara”.

**Cierre de la Wikipedia en groenlandés**
Wikipedia ofrece contenidos en 340 idiomas; sin embargo, este año desapareció la versión en groenlandés, hablada por apenas 60 000 personas. La escasa audiencia generó traducciones automáticas plagadas de errores, lo que aumentó el riesgo de que futuras IA aprendieran de material corrupto, creando una “espiral fatal” para la lengua. Los administradores decidieron cerrar la versión, argumentando que su existencia podía dañar el idioma.

**Tesla Cybertruck**
Hace un año, el Cybertruck de Elon Musk era el pick‑up eléctrico más vendido en EE. UU. Sin embargo, las ventas caen drásticamente: se esperan solo 20 000 unidades este año, la mitad del año anterior, y la categoría de pick‑ups eléctricos enfrenta una crisis, como lo demuestra la cancelación del Ford F‑150 Lightning. Ante el exceso de inventario, Musk está destinando Cybertrucks a flotas de sus otras compañías, como SpaceX.

**“Shitcoin” presidencial**
Pocos días antes de su investidura en 2025, Donald Trump lanzó el memecoin $TRUMP, con un logotipo que mostraba su puño en alto y el lema “Fight, fight, fight”. Los memecoins funcionan como merchandising: productos coleccionables que suelen venderse con pérdidas y se consideran una “estafa consensuada” en la que el emisor se beneficia mientras los compradores pierden. La Casa Blanca aseguró que no hay irregularidades y que es absurdo insinuar que el presidente se lucrara con su cargo.

**Apple Watch “neutral en CO₂”**
En 2023 Apple proclamó su primer producto neutral en CO₂, un reloj que supuestamente tendría cero emisiones netas gracias a materiales reciclados, energía renovable y plantaciones de eucaliptos. Los críticos lo catalogaron como greenwashing. Este año, Apple enfrentó demandas por publicidad engañosa en California y una sentencia en Alemania que prohibió anunciar productos como neutros en CO₂, argumentando que el supuesto almacenamiento de carbono en plantaciones comerciales no está garantizado. Ante la presión legal, Apple retiró la etiqueta “neutral en CO₂” de sus empaques, aunque la compañía sostiene que las críticas desalientan la acción climática corporativa necesaria.






